Veintiocho cartas, una por cada noche de la luna. Tu carta del día no cambia hasta la medianoche. Respira, apoya una mano en tu bajo vientre y dale la vuelta.
Sostén una pregunta en el cuerpo, no en la cabeza. La carta te responde con imágenes, un movimiento y un pequeño ritual.
El oráculo es un espejo para reflexionar y jugar. No predice el futuro.
Movimiento pélvico, rituales con aceites, sabiduría del útero y círculos en directo conmigo, cada mes, estés donde estés.